Este libro de Stefano Mancuso nos plantes crean una constitución, viniendo en nuestra ayuda, para construir el futuro, un futuro de seres respetuosos con la Tierra y los otros seres vivos.
El autor empieza el libro hablando de la imagen potente que fue para la
humanidad, la fotografía que hizo William Anders desde el Apol·lo 8, en la que
se ve la Tierra, con sus característicos colores azul, blanco, marrón y verde,
con la curva de la Luna en primer plano. Es nuestra casa fotografiada, por
primera vez desde fuera, y deberíamos ser conscientes que esta casa no
existiría a no ser por las plantas, sobre las que se apoya toda la vida de las
demás especies, llamadas complejas (no microbiana), y aún esta última en parte.
Esta constitución tiene ocho puntos, ya que ocho son los pilares
fundamentales en que se basa la vida de las plantas, que se desarrollan en cada
capítulo correspondiente del libro.
Artículo 1: La Tierra es la casa común de la vida. Su soberanía pertenece a
todos los seres vivos
Artículo 2: La Nación de las Plantas reconoce y garantiza los derechos
inviolables de las comunidades naturales como sociedades basadas en las
relaciones entre los organismos que las forman.
Artículo 3: La Nación de las Plantas no reconoce las jerarquías animales,
basadas en centros de mando o funciones concentradas, y favorece democracias
vegetales difusas y descentralizadas.
Artículo 4: La Nación de las Plantas respeta universalmente los derechos de
los seres vivos actuales y los de las próximas generaciones.
Artículo 5: La Nación de las Plantas garantiza el derecho al agua, el suelo
y la atmósfera limpios
Artículo 6: El consumo de cualquier recurso no renovable queda prohibido.
Artículo 7: La Nación de las Plantas no tiene fronteras. Cada ser vivo es
libre de transitar, trasladarse y vivir sin limitación alguna.
Artículo 8: La Nación de las Plantas reconoce y favorece el soporte mutuo
entre las comunidades naturales de seres vivos como instrumento de convivencia
y de progreso.